martes 6 de octubre de 2009

Narcolepsia

María del Carmen se anunciaba como 'la primera funambulista narcoléptica del mundo'.
La gente se aglomeraba a su alrededor con curiosidad y morbo. Las asistencias no tardaron en hacer su aparición y poco tiempo después, los medios de comunicación.
María del Carmen seguía respirando, pero su estado era lamentable.
- La paciente está en estado crítico, pero estable. Se le ha diagnosticado un politraumatismo severo provocado por un hostiazo de padre y muy señor mío- comentaba el portavoz del Samur a la docena de micrófonos de gomaespuma que le rodeaban.
- Hace falta ser gilipollas- protestaba Ramón, el frutero de la esquina.
- Pobrecilla. ¡Si parecía un ángel cuando ha empezado a volar! ¡Cómo aleteaba! - comentó una monja a otra según se levantaban de la terraza del bar apurando una copa de Soberano.
- La equilibrista, ha redefinido el concepto 'dar una cabezadita'- apuntaba el enviado de CNN+ mirando a cámara.

Mientras tanto, María del Carmen despertaba en el interior de la ambulancia: -¿dónde estoy? ¿qué ha pasado?
- Has muerto. Te estamos llevando al cielo....que nooooooo tonta, que sólo estas gravísima, jeje - bromeó el camillero cachondo...

jueves 25 de junio de 2009

Dos golpes de suerte

El otro día iba conduciendo por una carretera comarcal con las dos ventanillas delanteras del coche abiertas. Una mosca que se había colado, empezó a molestarme y no sabía cómo deshacerme de ella. Estaba poniéndome muy nervioso la muy -disculpad el tecnicismo- hijadeputa.
Lo suyo habría sido matarla, pero podría haberme matado yo en el intento. Aunque no iba deprisa, pero ya se sabe, al volante, toda precaución es poca.
En ese momento ocurrió algo que podemos calificar como poco habitual o improbable. Una golondrina, entró por la ventanilla derecha y al pasar por delante de mi nariz, abrió la boca y como una ballena que engulle el zooplancton, se tragó la mosca y a continuación, salió por la ventanilla izquierda.
Me quedé de piedra. Esta golondrina era como de El Circo del Sol. No sabía que tuvieran esa pericia. Sabía que eran capaces de en tu balcón sus nidos a colgar, e incluso de volver, pero no de hacer un vuelo rasante a través de un turismo con el aliciente de atrapar a la vez una mosca común.
Este episodio, que para alguno pudiera tener cierto tinte lisérgico, es tan cierto como que hoy es hoy.
Ya me ocurrió algo parecido sólo que completamente distinto hace muchos años. Cuando yo, por circunstancias que no vienen al caso, me vi obligado a trabajar para la mafia japonesa en nuestro país.
Estaba yo en una habitación de un hotel, en el piso catorce, acompañado de un tipo. Se me había asignado la sucia tarea de acabar con su vida, pero como no me gustan las armas, decidí arrojarlo desde el balcón.
La policía enseguida acordonó el hotel, en cuanto dedujeron que el puenting wireless no existía. Al menos como deporte federado.
Me detuvieron y me encarcelaron a la espera de juicio.
Contra todo pronóstico, el juez me declaró inocente. Parece ser que en el piso quinto de aquel hotel, se hospedaba un turista americano que había comprado una pistola antigua en una tienda de souvenirs en Toledo. Decidió probarla disparando con la ventana abierta, con tan mala suerte, que justo disparó cuando pasó por delante en caída libre, el pobre hombre al que yo acababa de empujar unos pisos mas arriba. Los forenses dictaminaron que el hombre cuando llegó al suelo, ya estaba muerto por disparo de bala de un turista gilipollas.

miércoles 3 de junio de 2009

El placer de la ignorancia

Hace poco leí esto en algún sitio: "La teoría de cuerdas ha perdido bastante fuelle en los últimos diez años en favor de otras más prometedoras como la gravedad cuántica de bucles. Pero sigue siendo una teoría bastante mediática aunque se han dicho tantas tonterías que es normal que la gente de a pie crea que es otro invento de los locos físicos."
¿No es increíble lo que dice?
A mi me encanta leer este tipo de cosas. Y es que hay asuntos en la vida con los que me encanta mantener una relación al borde del abismo. Me explico. Hay una serie de temas, de los que me gusta informarme, pero muy superficialmente. Son cosas que me gusta saber que existen, tener un ligerísimo, casi ridículo conocimiento, pero nada mas. A partir de ahí me aburren. Y es que, no nos engañemos, soy un simple.
La teoría de cuerdas es uno de estos temas. Me encanta que exista esa teoría, pero me importa un bledo. No sabría explicar por qué.
Lo mismo me ocurre con otros conceptos como el sexo tántrico, el genoma humano, el éxito de Miguel Bosé o el tacto rectal. Soy capaz de enumerarlos y muy poco mas. No tengo ningún interés en profundizar, y en el caso del tacto rectal, menos que en ningún otro.
Se trata de una especie de superstición. Tengo la sensación de que si algún día me intereso y profundizo en algún tema de estos, me veré aquejado de algún mal, tipo pérdidas de orina o incluso cosas mas incómodas.

lunes 11 de mayo de 2009

Derechos Humanos

Últimamente se observa una tendencia a la baja en el respeto a los Derechos Humanos. Lo que en los años 70 y 80, y tras decenios de lucha, se consiguió y se consideró un gran logro, hoy en día empieza a perder importancia o al menos se empieza a atisbar la posibilidad de que se traspasen determinados límites que hace apenas treinta años, habrían hecho sonrojar incluso al mas desalmado.
No me refiero a atentados contra la libertad personal o la integridad física así, en plan bestia. No estoy hablando de esos lugares donde al parecer las autoridades locales sellan el ano a los homosexuales con Loctite y luego les administran Evacuol en grandes cantidades. Tampoco a las lapidaciones por adulterio ni a todas esas maravillas de las que somos capaces los miembros de esta especie. Este tipo de actos, cuentan con mi mas absoluta repulsa e intuyo que con la de todos ustedes. Resultaría obvio posicionarse contra estas barbaridades.
Me refiero a otro tipo de actos que puedan pasar mas desapercibidos para el ojo menos observador. Por ejemplo, y sin ir mas lejos, ayer se emitió en un canal autonómico la infame 'Pijama para dos'. Dolorosísimo ver evolucionar en Technicolor al empalagoso Rock Hudson y a la nada 'sepsi' Doris Day. Qué mujer, por favor. Hay que reconocerle una cosa, ser cursi y basta al mismo tiempo, no es fácil. Ojo, y no piensen ustedes que es que me pongo fino en cuanto a las chavalas, que el que suscribe, en un momento dado, le ha otorgado su beneplácito a Angela Merkel. Sí, sí, no me miren así, esa mujer tiene un no se qué. Y si no, esperemos a la próxima cumbre germano-francesa. A ver qué pasa con el duelo Merkel-Bruni. Apuesto a ciegas por la Merkel, por su belleza y su porte, estoy seguro de que sale victoriosa, con la cabeza bien alta. Quizás con un cuello menos atractivo y mas corto que su rival, pero con dos cojones.
Retomo el tema, que se me está yendo el hilo.
Estaba comentando la escalada en las agresiones que recibe el personal desde los medios de comunicación. No hay derecho. Que alguien me diga qué le he hecho yo a Dios para tener que aguantar al erizo de la compañía de seguros. A ver, soy un amante de los animales, tanto vivos como tumbados boca abajo en una bandeja de Pirex, pero no puedo con él. No me importaría que el maldito erizo conociera el aspecto que tiene una apisonadora desde abajo. De buen rollo.
Otro atentado que se produce y que tendrá efectos devastadores en el futuro es la imposición a la infancia de unos referentes lamentables. SuperMario, un fontanero que da saltitos, Harry Potter, que en otro tiempo habría ocupado el cargo de gafotas con todos los deshonores, o Pau Gasol que no tiene gafas pero si que da saltitos.
Cuando yo era pequeño, los ídolos eran gente con gran cultura y gran saber estar y claro, así nos hemos criado nosotros, como grandes personas y grandes profesionales. Aquellos si que eran mitos. Pepe Legrá, José María García, Pérez de Tudela, Rodríguez de la Fuente, Franco, Nadiuska...
Por cierto, y ahora que el hilo argumental del post ha volado por los aires, aprovecho para contaros que según me informan, vuelve a mercado el refresco Schuss.
"Por favor, camarero, póngame un Schuss de limón"

lunes 4 de mayo de 2009

Sam y Claudia

Después de mucho darle vueltas, ya tengo decidido dónde (¿o debería decir 'cuándo'?) iré el primer día que consiga poner en marcha la máquina del tiempo. Primero me trasladaré a un club de North Miami en el estado de Florida, llamado Harlem Square Club, poniendo en el marcador 12 de enero de 1963. Ese día, Sam Cooke dio allí un concierto memorable.
Ya que estaré allí (curiosa expresión, sobre todo pensando en que estoy hablando del pasado), aprovecharé para hacerle un favorcillo a Sam y decirle en qué Motel, no debería hospedarse nunca. Así evito que lo maten de un tiro.
Como veis, entro de lleno en la paradoja de la intervención en los hechos por parte del viajante en el tiempo.
O si no, mira, mejor no le digo nada, que a mi las paradojas me amodorran y además, si no hubiera muerto en el 64, a lo mejor después habría hecho una mierda de música y eso sería muy triste. Así que, lo siento, Sam, pero te jodes y no te aviso. Además, hombre, que ya eres el mejor músico de la Historia. Si, ya lo sé, estás muerto, pero es que no se puede tener todo, hijo. Lo uno por lo otro, o mejor dicho, igual que te digo una cosa, te digo la otra (¡qué frase!).
Al día siguiente de ese concierto, si no tengo resaca, me plantaré en 1958, en el rodaje de la película italiana I Soliti Ignoti, que en España se llamó Rufufú. Me agazaparé y esperaré a la salida del rodaje a Claudia Cardinale. Tenía/tendrá 20 años y era la chica mas guapa que ha exisitido nunca en este planeta. Intentaré ganármela contándole cosas del futuro. Si consigo que no me detengan los carabinieri, ya os contaré. Ahora voy recoger el condensador de fluzo, que me lo acaban de enviar.

miércoles 22 de abril de 2009

Control de natalidad

Un personaje de Delibes, contaba que en su pueblo, el agua tenía tanta cal, que la cáscara de los huevos se formaba demasiado gruesa y era infranqueable para los pollos que querían nacer. Acababan muriendo ahogados dentro del huevo.
Tomando como base para la metáfora este drama agropecuario, se me ha ocurrido, que si juntamos varios ingredientes, podemos establecer un paralelismo.
Pensemos en el fenómeno del descontrol demográfico en África. Pensemos ahora en el papel que cumple un personaje muy conocido y muy influyente al que no mencionaré y que para evitar que nadie se ofenda, en lo sucesivo llamaré Joseph Ratzinger.
Pues bien, si juntamos todos estos ingredientes.... un momento....vaya....se me ha ido el santo al cielo.
Me da rabia porque tenía en la cabeza una argumentación la mar de brillante, pero de repente me he acordado de Mary Santpere y he perdido el hilo. Lo siento mucho.

martes 14 de abril de 2009

Mañana será otro día

No hace mucho, volvía yo solo a casa por la noche andando. Al final de una calle, oí voces y cuando llegué a la altura de aquella gente, me encontré con una situación muy comprometida.
Dos malhechores estaban atracando a un hombre ya mayor. De los dos tipos, uno tenía una estatura mas o menos estándar y el otro sin embargo tenía el tamaño de un oso pardo.
Como era de esperar, mi complejo cerebro de gallinácea se bipolarizó en décimas de segundo. Por un lado mi 'yo' mas lógico y estructurado, me susurró al oído: 'echando leches de aquí. No seas gilipollas, que si te metes vas a pillar pero bien. Nadie te ha visto y nadie te podrá reprochar nunca nada, así que aprieta el culo y esfúmate de la escena del crimen'.
Todo iba bien. Pero no. Tuvo que ocurrir. Sin que nadie le llamara, se presentó mi 'yo' sentimental. Ese estúpido petulante, al que no necesito para nada y que es el responsable de todo lo malo que me pasa: '¿No serás capaz de dejar sólo a ese hombre en manos de estas dos alimañas? No es por nada, pero parece que le han tirado al suelo y le están pateando la riñonada. Tú mismo, querido. Total, tu sólo pasabas por aquí. Qué culpa tendrás tú de que ese hombre vaya a pasar la noche orinando sangre.'
Odio cuando se pone así.
Reuní todo el valor que pude, mas un veinte por ciento del que desconocía su existencia y me planté delante:

- Bueno, ya está bien, ¿no? - dicho con una voz como de Constantino Romero que retumbó en todo el callejón.

Aquí es donde reconozco que las cosas bien hechas, tienden a recompensarte. Me sentía fenomenal. Yo, ahí, con un par, poniendo las cosas en su sitio. El profesor Neira a mi lado, un cagón.
Sin que yo se lo pidiera ni nada, aquel plantígrado de dos metros se vino hacia mí. Debió ser casualidad, o quizás no, pero justo en ese instante, mis esfínteres me presentaron su dimisión irrevocable en bloque. Sí amigos, me cagué encima.
Mi situación era cualquier cosa menos ventajosa. Pero todavía me quedaba un as en la manga. Mi inteligencia, mi saber estar, mi manejo de la situación. En definitiva, confiar en el triunfo de la razón.

- Espera, espera un momento. Vamos a hablar, coño, que somos mayorcitos. Si quereis mangarle la cartera, adelante, pero no veo razón para romperle al hombre todos los huesos. Vamos a hacer una cosa. Vosotros os vais de aquí y yo me quedo con él atendiéndole. Diré a la policía que no os vi las caras y ya está. No tengo ningún interés en que os cojan ni vengo a hacer justicia. Sólo quiero que dejéis de pegarle y llevarle a un hospital. Creo que es razonable. Y además, tomad, os doy mi cartera, coged el dinero también, pero os lo pido por favor, marchaos.

Aunque supongo que la mayoría de vosotros no se ha parado a pensar en esto, os aseguro que es increíble la cantidad de matices que aporta el recibir una patada en los huevos por parte de una bestia parda como aquella. La primera sensación fue como de un saborcillo dulce. Dulce pero insulso, como a garrapiñadas. A continuación se te pone, debido al efecto sorpresa, una sonrisa triste de lo mas llamativa. Y finalmente, y al unísono, se te corta la respiración y sientes un dolor que tiende a ser fuerte. Un dolor de esos que no gustan.

Dado que la situación era tan desfavorable, sólo quedaba un concepto en el que centrar todos mis esfuerzos: mantener la dignidad.

Total, que me puse a llorar. El oso y su amigo se descojonaron y abandonaron el lugar, dejándonos al otro señor y a mí allí tirados, no sin antes darme una patada en cada centímetro cuadrado de mi cuerpo. Lo siguiente que recuerdo, entre brumas, eran los comentarios de los camilleros que me trasladaban. Eran comentarios cariñosos, si no recuerdo mal, como de aliento, que yo en mi semi-inconsciencia agradecía. Comentarios del tipo de 'que mal huele este cabrón', o el mas alentador 'si llego a saber que se había cagao, lo dejo en la calle'.

En fin, que me quedé pensando que hay días mejores y días peores. Y que mañana seguro que mola mas.